Aquí nada cambia. El cielo igual de rosa que siempre y el pasto de ese calipso intenso que me encanta. En las calles los autos voladores y la gente en patines, los ancianos tomando esos típicos helados con salsa de coca-cola y los niños corriendo por todos lados con cuadernos y libros para jugar a estudiar. El camino del colegio a la casa sigue como hace 5 años, con las millones de piedras en el suelo, las escarchas cayendo del cielo y todas esas casas grandes, sin rejas y con puertas abiertas, ya que aquí nunca pasa nada malo. Mi pieza aún me aburre porque quiero que tenga tres pisos y no sólo dos, además las paredes multicolores con espejos llevan años así, debería pintarla con agua así me sentiría con menos calor ahora que viene el invierno.
Digo todo esto porque quiero algo nuevo. Por eso estoy pensando en irme de intercambio, pero aún no decido a que planeta. Tiene que ser uno en donde aprenda una mirada distinta, en estos tiempos es fundamental para el trabajo. Me voy a poner las pilas y voy a ahorrar estrellas para poder irme lo antes posible.
sábado 14 de junio de 2008
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